

Colegio Oratorio Don Bosco
Durante noviembre, los pasillos del colegio se llenaron de color, texturas y formas creadas por niñas, niños y adolescentes desde 1° básico hasta II° medio. La Exposición Anual de Artes Visuales, ya instalada como una instancia significativa del calendario escolar, volvió a mostrar que el arte es un lenguaje donde cada estudiante encuentra un espacio para expresarse con autenticidad.
Este año, la muestra reunió trabajos que iban desde pinturas en acrílico y acuarela, hasta esculturas creadas con materiales reciclados y delicadas máscaras talladas en jabón. Obras diversas que revelan tanto el aprendizaje técnico como la capacidad de imaginar, jugar y crear con libertad.
La profesora Verónica Farfán, quien trabaja con estudiantes desde 7° básico a II° medio y forma parte del equipo docente responsable de la exposición, destaca que el trabajo realizado fue “significativo para el desarrollo de la creatividad, la expresión personal y las habilidades técnicas”.
En su experiencia, uno de los aspectos más enriquecedores fue observar cómo cada grupo, desde los más pequeños que recién exploran materiales hasta los mayores que ya ensayan propuestas más complejas, incorporó su mundo personal en sus proyectos.
“En muchos casos, los estudiantes mostraron una imaginación desbordante y una gran capacidad para abordar los temas desde perspectivas frescas y únicas”, señala. Y eso, agrega, es especialmente visible en los cursos iniciales, donde la espontaneidad y el juego artístico son parte fundamental del aprendizaje.
La exposición mostró que, más allá del resultado final, existe un proceso pedagógico profundo. Los estudiantes experimentaron con técnicas diversas: dibujo, escultura, pintura, acrílicos, pastel y uso de materiales reciclados. Ese recorrido, no solo les permitió aprender, sino también atreverse.
“Demostraron una notable curiosidad y disposición a experimentar. Ese riesgo, atreverse a probar algo nuevo, es crucial para el aprendizaje artístico”, comenta la docente, aludiendo a la importancia de ofrecer un espacio donde equivocarse, probar de nuevo y transformar las ideas sea parte natural del camino creativo.
En los cursos mayores, este proceso incluyó también momentos de reflexión. “Se observó un alto nivel de compromiso y perseverancia en los proyectos más complejos, lo que fomentó un mayor pensamiento crítico sobre su propio trabajo y el de sus compañeros”, agrega.
La exposición reunió obras de múltiples niveles, lo que implicó la participación de cinco profesoras del área, ese trabajo conjunto es parte esencial del resultado final: “Te comento que la exposición corresponde a diversos niveles desde 1° básico a II° medio. Por lo tanto, hay cuatro profesoras más responsables del resultado, lo que valoro enormemente; realizaron un excelente trabajo”.
Gracias a ese acompañamiento, el recorrido de la muestra fue coherente, sensible y fiel al desarrollo artístico de cada etapa escolar. Desde el trazo espontáneo de los cursos iniciales hasta las propuestas más maduras de los estudiantes mayores, la muestra ofreció un mapa del crecimiento artístico que se vive al interior del área.
Más allá de la técnica, la exposición deja un mensaje claro: el arte infantil y juvenil tiene un valor profundo. No busca perfección; busca verdad. “El trabajo de los estudiantes en Artes Visuales es un reflejo honesto de sus habilidades actuales y de su mundo interior”, afirma Verónica Farfán, quien subraya la importancia de seguir alentando la audacia, la exploración y el desarrollo de herramientas que les permitan expresar con mayor claridad lo que sienten y observan.
La Exposición Anual de Artes Visuales 2025 no solo fue una muestra estética. Fue un testimonio del rol que tiene el arte en la formación integral: un espacio donde niñas, niños y jóvenes descubren maneras de narrar su identidad, conectar con sus emociones y construir nuevas miradas. Un trabajo que, una vez más, floreció con fuerza en el Oratorio Don Bosco.
"Y colorín colorado, esta historia ha comenzado" fue el espíritu que animó la exitosa celebración del Día del Libro 2025 en el Colegio Oratorio Don Bosco, donde el pasado 23 de abril convergieron literatura, música y creatividad en una jornada que convocó a toda la comunidad educativa.
El hall y patio de enseñanza media se transformaron desde temprana hora en un vibrante escenario cultural donde desfilaron estudiantes de pre kínder a tercero básico caracterizados como entrañables personajes literarios. Mientras tanto, los alumnos de niveles superiores disfrutaron de un programa que combinó expresiones artísticas, narración oral y una exposición que puso en valor el trabajo desarrollado por los estudiantes del área humanista.
El acto conmemorativo central tejió un puente entre reflexión espiritual y manifestaciones artísticas. La ceremonia, que comenzó con una oración y la lectura del Salmo 119, continuó con las interpretaciones musicales de estudiantes de sexto básico y del electivo de música bajo la batuta del profesor Martín Labbé. El momento cobró especial colorido cuando alumnos de tercero básico, guiados por la profesora Bárbara Del Pino, presentaron un original desfile de portadas de libros infantiles que han dejado huella en sucesivas generaciones de lectores.
Las letras cobraron vida también a través de sesiones de cuentacuentos organizadas por la profesora María Natalia Dunarri, quien junto a sus estudiantes de III° y IV° medio llevó la magia de la narración a las aulas de los más pequeños. Paralelamente, la profesora Marianela Vilches dirigió diversas actividades para los niveles iniciales, asegurando que la celebración alcanzara todos los rincones del establecimiento.
La feria del libro desplegó stands temáticos donde los estudiantes exploraron la lectura desde múltiples dimensiones, evidenciando sus vínculos con el arte, el pensamiento crítico y la historia. El evento incluyó además la premiación del Concurso Literario ODB y contó con la participación de la Universidad Cardenal Raúl Silva Henríquez.
"Hubo un entusiasmo y colaboración notables por parte del equipo docente para animar y preparar este festival literario", informó Daniela Aliaga Cid, jefa del Área Humanista, quien destacó la labor de los profesores Rodrigo Ríos y María Paz Catalán como animadores; de las docentes Bárbara y Karla en la preparación del musical de Romeo y Julieta; y el compromiso de las profesoras María Natalia Dunarri y Marianela Vilches en la coordinación de actividades específicas.
Según la profesora Daniela, la jornada generó "alegría y entusiasmo" entre los participantes y permitió visibilizar "la relevancia de la lectura y las diferentes aristas culturales que la complementan", además de reforzar el valor del trabajo colaborativo en la consecución de objetivos comunes.
Con esta significativa celebración, el Colegio Oratorio Don Bosco reafirma su compromiso con la formación integral de sus estudiantes, cultivando valores, creatividad y pasión por la lectura, al más puro estilo salesiano.
Los estudiantes de IV Medio del electivo de Creación y Composición Musical del Colegio Salesiano sorprendieron con el proyecto "Juicio Final", un relato sonoro que combina una narrativa intrigante, efectos sonoros y música original. Bajo la guía de la profesora Bethania Valle Torres, esta obra es un testimonio de su creatividad y del aprendizaje adquirido durante el año.
Inspirados por el videojuego Ace Attorney, los alumnos crearon una historia ambientada en un juicio donde Morgan, el protagonista, busca probar su inocencia tras ser acusado del homicidio de su padre. "Nos decidimos por un juicio porque nos parecía lo más interesante y decidimos darle un giro: ¿qué pasaría si el villano fuera quien debería impartir justicia?", explicó Vicente Bezares, estudiante y productor musical del proyecto.
La música original fue un pilar fundamental en "Juicio Final". El equipo desarrolló un soundtrack compuesto por ocho temas únicos, creados con leitmotivs que conectan a los personajes. "Todo está conectado para crear un ambiente sombrío pero esperanzador. Fue increíble explorar géneros nuevos como el rock y usar técnicas avanzadas de producción musical", comentó Bezares, quien también destacó su crecimiento personal: "Finalmente veo mis ideas culminando en algo real, lo que me llena de orgullo".
Además de la música, los estudiantes trabajaron arduamente en la narrativa y los efectos sonoros. "Hicimos un análisis detallado de cada minuto de la obra, revisando el guion para asegurarnos de que no quedaran huecos argumentales", señaló Bezares. La producción requirió el uso de herramientas como FL Studio, que facilitaron la incorporación de efectos foley y la mejora de las voces con técnicas avanzadas.
La profesora Valle destacó que este proyecto fue un reflejo del aprendizaje autónomo de los estudiantes. "El trabajo en equipo y la perseverancia fueron fundamentales. Tuvieron que superar desafíos como ausencias por enfermedad, traspiés técnicos y la gestión de tiempos fuera del horario de clases", comentó. Asimismo, subrayó el impacto positivo del proyecto tanto en el desarrollo artístico como académico de los alumnos, destacando su capacidad para integrar recursos musicales y dramáticos.
El proyecto "Juicio Final" es un ejemplo de cómo el arte y la música pueden ser herramientas poderosas para el aprendizaje y la expresión creativa, marcando un hito en la formación integral de los estudiantes.
? Escucha el relato sonoro completo aquí: Juicio Final
